La Historia de

FUERZA ATLETA

Por Juanma Lozano

Empieza con Mal Pie, pero Empieza

Tuve una infancia peculiar. Al nacer apenas podía dar unos pasos sin caerme. Mis padres se preocuparon—parecía que había venido al mundo con una discapacidad mental, pero un análisis médico desveló que estaba prácticamente ciego de un ojo.

Termina lo que Empiezas

Recibí tratamiento médico que consistía en tapar con un parche el ojo saludable las 24h del día. El remedio fue peor que la enfermedad, y mi educación se desplomó por la ceguera. Me quedaría atrás en algunas asignaturas clave por el resto de la infancia. Vamos, me gradué de milagro.

La Adversidad es Oportunidad

A los 11 años un ordenador se convirtió en mi mejor amigo. Conseguí unas habilidades de programación excepcionales y me obsesioné con la idea de crear un mundo mejor en lo virtual. Así terminé trabajando en la industria del videojuego indie; títulos increíbles muy adorados como The Last Door y Blasphemous.

Apunta Siempre en Alto

Después de años en la industria me paré a observar mi obsesión por construir el mundo virtual perfecto en lo laboral mientras mi mundo real en lo personal se estaba cayendo en pedazos hasta la miseria. Así empecé a entrenar. Había llegado el momento de no huir más. El momento de atacar las debilidades que había arrastrado desde la infancia.

Empieza tu Revolución

Abandoné una carrera prometedora en videojuegos para empezar Fuerza Atleta y producir un impacto en el mundo real con el que transformar vidas. El inicio fue difícil. Algunos de mis conocidos se reían, otros más escépticos criticaban, pero había aprendido a nunca abandonar las visiones que merecen la pena. Trabajaría hasta 11 horas al día, todavía sin apoyo, y lo volvería a hacer.

Conviértete en el Ejemplo

Muchas personas a las que ahora aprecio empezaron a rodear Fuerza Atleta y la expansión continua todavía. Nuestra misión, más intensa que nunca, continúa siendo proporcionar los programas y herramientas en fitness que están transformando la vida de nuestros seguidores, así como transformaron la mía en su día.

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